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<title>sebastiandres.xyz</title>
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  <title>Microcuentos 2023</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
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  <description><![CDATA[ 




<section id="reencarnación" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="reencarnación">Reencarnación</h2>
<p>Los huincas me arrancaron de mi tierra. Fuí humillado y desnudado de mis ropajes ancestrales. Me encerraron y me quitaron alimento, agua y luz. Cuando pensaba que no volvería a ser libre, sentí unas minúsculas gotas que me recordaron los inviernos en el sur, en medio de la niebla, el bosque y los animales. Sabía que tenía madera de guerrero, pero me sorprendí al transformarme en sabiduría. Me había convertido en un libro.</p>
</section>
<section id="rivalidad-terrenal" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="rivalidad-terrenal">Rivalidad terrenal</h2>
<p>Miró a su alrededor para asegurarse que no hubiera nadie más antes de gritar: ¿Qué chucha hacen acá sacoweas? ¡Esta cuadra es nuestra! A Bráyatan le preocupaba el enfrentamiento público, pero como líder no podía demostrar inferioridad. Johni le respondió: Y qué tanta hueá, acá gana el más vío no má’. Llevaban meses peleándose por cada cuadra de la población. Bráyatan tenía más presencia y antigüedad en el barrio. Johni era una estrella en ascenso. Después de intercambiar sus mejores sermones, los grupos se separan. Todos los domingos testigos de Jehová y evangélicos disputan con fiereza nuevos seguidores.</p>
</section>
<section id="desgaste" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="desgaste">Desgaste</h2>
<p>Pensé que era idea mía, que cómo era posible que Ignacio, Manuel, Gabriela, Arturo y Andrés se estuvieran achicando. Decidí medirlos y anotar los resultados. En un día podían perder uno o dos milímetros. En unos meses tenía que juntar cuatro para pagar lo que antes me alcanzaba con uno. Maldita inflación.</p>
</section>
<section id="limbo" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="limbo">Limbo</h2>
<p>¿Crees que nos han olvidado? – pregunta el que ha llegado al último. No – responde el más antiguo – solo hay que tener paciencia. Él lleva ahí más de un año, y ha visto llegar e irse a muchos otros. Algún día le tocará a él. Todas las semanas son distintas. A veces llegan varios juntos. Pero casi siempre se van de uno. De pronto, conmoción. Ha llegado uno nuevo. Y la pila de libros en el velador sigue creciendo.</p>
</section>
<section id="incomprensión" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="incomprensión">Incomprensión</h2>
<p>Grito que no la dejaré, que nos hemos vuelto inseparables, que mi vida no es igual sin ella. Lloro y pataleteo, como no pensé que haría a mis 21 años. Es un capricho, dice mi madre. No, no irá con nosotros, y punto final, dice mi padre. Pensaré en ella y la extrañaré todos los días. No la olvidaré, me prometo. Durante todas las vacaciones cada café en polvo me recordó a ella. A pesar de mis esfuerzos, mi máquina de café express se quedó en casa.</p>
</section>
<section id="inaceptable-final" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="inaceptable-final">Inaceptable final</h2>
<p>Doña Clotilda va a misa sin falta martes, jueves y domingo. A sus noventa años, sabe que pronto llegará su hora y está en paz. Ha tenido una vida larga, difícil y no muy feliz, y a pesar de todo ayuda a vecinos y conocidos con sus limitados medios. Quizás por eso se sorprendió tanto de despertar en el infierno, con murallas de fuego a su alrededor. ¿Cuál fue mi pecado, Dios mío? - se preguntó llorando una y otra vez mientras todo ardía a su alrededor. Los bomberos encontraron su cuerpo a la mañana siguiente, aún aferrada a su cruz.</p>
</section>
<section id="metaformosis" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="metaformosis">Metaformosis</h2>
<p>La transformación fue paulatina. Primero comenzó a olvidar cosas y pensó que su cerebro se había achicado al tamaño de una nuez. Le dijeron señor tres veces en tres días seguidos, y de pronto su cuello se alargó hasta medir 8 metros. Afortunadamente le aparecieron unas canas, y una enorme cola de 6 metros le dio equilibrio a sus recientes 50 toneladas. Ese verano, cuando notó que no conocía a ninguno de los artistas invitados al festival de Viña aceptó que la involución había terminado. Era, oficialmente, un dinosaurio.</p>
</section>
<section id="bullying" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="bullying">Bullying</h2>
<p>Se secó las lágrimas. Sabía que mostrarles sus emociones era darles más poder. Su madre le había dicho tantas veces que no tenía que ser tan sensible, que fuera hombrecito y no llorara en público. Jamás se imaginó que séptimo básico sería así. Cuán crueles y burlescos que pueden llegar a ser los adolescentes. Era sólo el segundo día, y sabía que Emilio y Vicente buscarían cualquier cosa para molestarlo. Estaba tan nervioso que apenas podía controlar ese tartamudeo que ya creía superado. Nadie le advirtió cuán difícil era ser profesor.</p>
</section>
<section id="instamood" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="instamood">InstaMood</h2>
<p>En el 2073, la forma dominante de comunicación es compartir emociones de un segundo. Se transmiten de manera inalámbrica y directamente a las áreas sensitivas del cerebro. Los neurofluencers comparten por un segundo sensaciones como el éxtasis del primer bocado en un restorán exclusivo, el indescriptible orgullo del nacimiento de tu primer hijo, y la sobrecogedora tristeza de la muerte de un padre con cáncer. En una hora puedes experimentar mil emociones distintas, claro, si puedes soportar los 2600 segundos de publicidad.</p>
</section>
<section id="doble-vida" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="doble-vida">Doble vida</h2>
<p>Llevaba 9 años en su matrimonio santiaguino (rubia, 45 años, 2 niñas, un perro, casa con jardín) y 7 años conviviendo en Calama (morena, 37 años, 1 niño, 2 gatos, departamento). No era una excepción entre sus amigos mineros, pero a diferencia de éstos había organizado sus vidas paralelas con una precisión ingenieril que lo enorgullecía. Toda su vida se encontraba en duplicado, compartimentalizado y sin confusiones. Hasta que en la farmacia cometió la torpeza de dar, con plena confianza y sin titubear un segundo delante de su esposa, el nombre y rut de su amante para no perder los puntos.</p>
</section>
<section id="cariño-malo" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="cariño-malo">Cariño Malo</h2>
<p>Panchito ve como sus amigos caen al suelo, gritan de dolor y se retuercen apretándose el estómago. El paseo escolar se interrumpe por la tragedia. En el hospital, lo confiesa. Ha repartido el queque que le envió su abuela, pero no lo ha comido. Ella tiene prohibido cocinar desde el último accidente. Todavía tiene su trozo, envuelto en servilleta, en su bolsillo. El análisis del laboratorio lo confirma: en lugar de azúcar flor, está cubierto de raticida.</p>
</section>
<section id="en-altamar" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="en-altamar">​​En altamar</h2>
<p>Desolado por la muerte de su hija, se vuelca al espiritismo. El más allá le envía extrañas instrucciones para abrir brevemente un portal. Orienta toda su carrera para estar en el lugar y fecha consignados: costa de Iquique, 21 de Mayo de 1879. El tránsito es exitoso e intercambia vida por vida. Lo que Prat no sabrá es que su hija Carmela despierta en un pequeño ataúd a 2 metros bajo tierra.</p>
</section>
<section id="noticia-en-desarrollo-muere-el-último-humano-con-cuerpo-biológico" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="noticia-en-desarrollo-muere-el-último-humano-con-cuerpo-biológico">Noticia en desarrollo: Muere el último humano con cuerpo biológico</h2>
<p>Nueva Nueva York, Norteamérica. 07/12/2128. 8:35 am. Drones de supervisión policial encontraron el cadáver de Andrew Stoobern, el último humano con cuerpo biológico del cual se tiene registro. Andrew, nacido en 2082, se negó repetidamente a transferirse a la i-www. Su ex-esposa no realizó declaraciones. No tuvo descendencia por recombinación psicométrica aleatoria, dada su carencia de avatar digital como el resto de la humanidad. En el lugar del deceso, se encontró un escrito que decía “Prefiero morir como humano que vivir como máquina”. Androides de limpieza ya se encuentran sanitizando el lugar.</p>
</section>
<section id="rutina" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="rutina">Rutina</h2>
<p>Moler los granos de café en la máquina que te regalé para tu cumpleaños. Prepararnos un café americano en la prensa francesa que me diste para aquella navidad. Volver a nuestra cama y disfrutar en complicidad el aroma del café y esa pequeña pausa antes de comenzar el día. Compartimos por años esa pequeña rutina. Quizás sería más romántico traer flores a tu tumba en lugar de tazas de café. Pero las flores me recuerdan la injusticia de que no pudiste envejecer y marchitarse de a poco. Y el café, me recuerda lo que era el momento favorito de mi día.</p>
</section>
<section id="educación" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="educación">Educación</h2>
<p>El azar nos obliga a hacer el trabajo de Ciencias Naturales juntos. Él presta el smatphone que no tengo para buscar la información. Yo pienso, aprendo, resumo, escribo, dibujo, recorto, pego y organizo. Resultado: Ruisopatrón un siete. Soto un cinco.</p>
</section>
<section id="error-de-cálculo" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="error-de-cálculo">Error de cálculo</h2>
<p>Camuflada como un asteroide, tenía la misión de colonizar la tierra y eliminar a esos primitivos organismos de carbono. Su trayectoria había sido calculada con precisión hace miles de años. Pero el plan no contaba con el desarrollo de un pequeño homínido, que comenzaría a expandirse por el planeta, a fabricar herramientas e intervenir su entorno. ¿Quién podría anticipar que contaminarían y cambiarían la atmósfera de su planeta en su propio perjuicio? La nave, no preparada para este cambio imprevisible e ilógico, perdió el control y se fundió a 2000 grados celsius. Llegó a la tierra compactada hasta ser indistinguible de un meteorito común.</p>
</section>
<section id="el-origen" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="el-origen">El origen</h2>
<p>Las dimensiones de ’Oumuamua causaron conmoción en la comunidad internacional. Sus 240 metros de largo por 4 metros de largo lo hace un asteroide de una forma inusual. Los astrónomos se preguntan cómo ha mantenido esa frágil forma y si es una nave tripulada. Al otro extremo de la galaxia, hace 5 millones de años, un coloso de piedra de kilómetros de altura, guarda su tijera y se pregunta donde quedo la uña que acába de cortarse.</p>
</section>
<section id="estrella-fugaz" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="estrella-fugaz">Estrella fugaz</h2>
<p>La vimos cruzar el firmamento, dejando una estela celeste. Mi deseo fue amarte toda la vida. No se que pediste tu. Cinco años después de que te fuiste y sintiendo que este amor sigue vivo como el primer día, desearía haber pedido otra cosa.</p>
</section>
<section id="nada-cambia" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="nada-cambia">Nada cambia</h2>
<p>Golpeó la puerta de la cabaña. Estaba cansada. Había tomado el sendero más largo, porque sabía que su madre la estaría mirando en la app que le había instalado en el teléfono. Adelante -gritó una voz ronca desde dentro. Soy el señor Wulff -se presentó- tu abuela acaba de salir, pero está por regresar. Nos conocimos por Tinder, llevamos unas semanas saliendo. Un gusto -mintió Caperucita. Y sabiendo que era mala educación, pero sin poder evitarlo, le comentó: pero qué ojos más grandes tienes.</p>


</section>

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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
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  <pubDate>Mon, 01 Jan 2024 03:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>El crimen del librero</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
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<p>Como todos los lunes, Daniel Donoso se dirigió al galpón 1 del persa Bío-Bío. Desde que se había jubilado de detective de la PDI, tras veinte años de servicios y con cincuenta y seis años de edad, las novelas policiales se habían vuelto su pasatiempo. Fantaseaba con ponerse a escribir y contar algunos de sus mejores casos. Cuando llegó, le extrañó ver coches policiales y cruzarse con antiguos colegas. A pesar de su experiencia lidiando con cadáveres casi a diario, es distinto cuando quien muere es alguien que conoces. Bajo una manta plástica azul, yacía Ricardo Concha, su librero de siempre, con siete puñaladas en el pecho. Sus antiguos colegas le comentaron el caso. No era habitual que hablaran con civiles, pero el ex-detective Donoso seguía siendo conocido en la PDI por su registro de casos resueltos y su certera intuición. Habían cometido el crimen en la noche, sin testigos. Ricardo siempre era el último en partir del galpón, pues solía quedarse ordenando libros y leyendo. La principal sospechosa era Yanira, una colombiana que vendía arepas. Yanira había conquistado al público del persa a punta de curvas caribeñas, simpatía y un buen surtido de salsas picantes. Ricardo y Yanira llevaban un tiempo viviendo juntos y se les había visto pelear el domingo por la noche. Pero algo en su instinto de detective le hacía sospechar. El sitio del suceso no estaba desordenado y le parecía una muerte más premeditada que producto de una pelea doméstica. Un asesinato no le cuadraba con la imagen apasionada pero despreocupada de Yanira, a quién le sobraban pretendientes como para preocuparse por líos amorosos. Se preguntó quién ganaría con la muerte de Ricardo. ¿Otros libreros? No, claramente no elegían el oficio movidos por dinero sino por vocación. Los veía intercambiar libros y recomendaciones, sin competir por la clientela. Por hambre y costumbre, Daniel caminó hacia el puesto de Yanira. En su lugar, encontró el carro de sopaipillas de la señora Juanita, que volvía a estar lleno de sus antiguos clientes.</p>



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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2024-01-03-story-microcuentos-biobio.html</guid>
  <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 04:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Microcuentos 2022</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
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  <description><![CDATA[ 




<section id="el-barómetro-de-mi-abuelo" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="el-barómetro-de-mi-abuelo">El barómetro de mi abuelo</h2>
<p>Incluso en medio de la lluvia más torrencial, marca un día de buen tiempo. Dicen que está descompuesto. Prefiero pensar que es un optimista sin remedio. 26 palabras</p>
</section>
<section id="fabulosa" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="fabulosa">Fabulosa</h2>
<p>Avíspate, pajarita, estás puro paveando -le gritó el choro de su jefe- ese perico hizo perro muerto. La cabra anoche lo había pasado chancho, pero estaba pal gato, y se le había echado la yegua. Un viejo verde y picao de la araña estiró la trompa para robarle un beso, así que le echó la foca y lo mandó a freir monos. Por si las moscas, fue al baño del café, y se dió una manito de gato. Pensando en el gallo que había conocido anoche en el carrete, se dijo a sí misma: nunca sabe cuando salta la liebre. 100 palabras</p>
</section>
<section id="viento" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="viento">Viento</h2>
<p>En esta casa patagónica manda el viento. Se levanta a las horas más insospechadas y le gusta empujar las ventanas hasta abrirlas. Porfiado, da vuelta los maceteros y bota la ropa recién colgada. Está en todos lados. El viento me acompaña mientras trabajo en el computador, cuando me acuesto a ver la tele o al cocinar. Escucho su murmullo constante y he llegado a pensar que me responde cuando le hablo. Mi vida es más entretenida y más poética desde que llegó a mi vida un gato llamado viento. 88 palabras</p>
</section>
<section id="hurto-por-necesidad" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="hurto-por-necesidad">Hurto por necesidad</h2>
<p>Al salir de la cárcel, miré mis manos vacías. Sin un mísero peso. Ya tenía hipotecada mi única propiedad, una casa verde musgo, pequeña y barata, que encontré en el barrio Franklin. Caí en la desesperación. Usando imaginación y malas artes logré distraerlos y robar unos billetes de la caja del banco. No logré engañarlos; me atraparon in fraganti. Se me tiraron encima y me gritaron ladrón, ratero y otros adjetivos que merecía. No sé por qué a mis hijos les gusta tanto este juego de mesa del Gran Santiago. Yo sigo sin verle la gracia.</p>
</section>
<section id="nada-cambió-al-ponerse-sus-lentes" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="nada-cambió-al-ponerse-sus-lentes">Nada cambió al ponerse sus lentes</h2>
<p>Su vida seguía siendo una mierda, pero ahora en HD</p>
</section>
<section id="error-médico" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="error-médico">Error médico</h2>
<p>El doctor le recetó “Alegria a la primavera” en lugar de “Alergia a la primavera”, pero era justo lo que necesitaba en ese momento.</p>
</section>
<section id="marco-polo-estelar" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="marco-polo-estelar">Marco Polo estelar</h2>
<p>La llegada del hombre a la luna no es como te la contaron. Sí, Neil Armstrong dió un gran paso para la humanidad y la filmación de 1969 es real. Pero los franceses ya habían llegado 12 años antes. No le contaron a nadie porque ese primer viaje tenía grandes posibilidades de fracasar, y después de volver exitosamente, tenían un gran secreto por guardar. Registros cuentan que Jean Blanchard y Benoit Dumont no pudieron resistirse y engulleron tres de las diez muestras en el viaje de regreso de la misión Artémis 1. De esas mismas muestras lunares, científicos franceses extrajeron la cepa usada para el queso camembert. Los americanos hicieron un trato con Francia: dicen que la luna está hecha de roca y no de queso, y nadie los contradice en que ellos fueron los primeros en llegar. El color y la forma del camembert no son una casualidad.</p>
</section>
<section id="teléfonos" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="teléfonos">Teléfonos</h2>
<p>Tengo una memoria terrible y nunca logro recordar mi número de teléfono. Llamé al +56 9 1234 5678, pero el abuelo me cortó antes de que pudiera explicarle que quería comprarle su número. El +56 9 8765 4321, en cambio, resultó ser la sorpresa de mi vida. Guapa y simpática. Espero cada día para ver sus estados de whatsapp. El viernes tendremos nuestra primera cita.</p>


</section>

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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2024-01-03-story-microcuentos-2022.html</guid>
  <pubDate>Sun, 01 Jan 2023 03:00:00 GMT</pubDate>
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<item>
  <title>Microcuentos tecnología</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2021-06-01-story-microcuentos-uplanner.html</link>
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<section id="todo-cobra-sentido" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="todo-cobra-sentido">Todo cobra sentido</h2>
<p>Esperando el metro, escuchó una conversación entre dos estudiantes. ¿Porqué elegiste esa U? - preguntó uno. Y el otro respondió: ¿No cachai? Usan uPlanner.</p>
</section>
<section id="nica" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="nica">Nica</h2>
<p>Tu perfil y antecedentes laborales son impecables, serías un buen fit para Customer Success. Le di las gracias a la entrevistadora, y pasé a despedirme de Nicolás Diaz, que me había reenviado la oferta laboral. Me despedí también de Nicolás Walters y Nicolás Mena, esperando haber causado una buena impresión. Al día siguiente me llamaron. Lo siento -me dijo Nicole Lorenzini- pero ya tenemos un Nicolás González, y sería demasiado confuso para todos.</p>
</section>
<section id="siglas" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="siglas">Siglas</h2>
<p>El PM le comentó al PO que el reporte PBI de NPS estaba fallando por un problema del ETL, cuando el SQL no conectaba a la VPN. El PO había estado en JIRA, loggeando el MVP de GDPR para SaaS. El PM le pidió al PO no olvidar su OKR para aumentar el ARR mediante un mejor SEO para SMB. El CEO les recordó el valor de la cooperación, o los mandaría a la CTM mediante una expedita PLR, ¿OK?</p>


</section>

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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2021-06-01-story-microcuentos-uplanner.html</guid>
  <pubDate>Tue, 01 Jun 2021 04:00:00 GMT</pubDate>
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<item>
  <title>Microcuentos 2021</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2021-05-14-story-microcuentos-2021.html</link>
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<section id="canciones-pendientes" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="canciones-pendientes">Canciones pendientes</h2>
<p>Es una situación extraña, no me pasa con la pintura, escritura, cine u otras artes. Sin embargo, cuando pienso en la cantidad de canciones que no llegaron a escribirse, me da una pena paralizadora. Estoy completamente seguro que John Lennon nos habría regalado un nuevo Yesterday que nunca llegaremos a escuchar. O que las manos de Victor Jara habrían rasgado de su guitarra otro canto poético y atemporal. Me persigue la imagen de sus muertes sin sentido. ¿Se puede tener nostalgia de una canción que nunca has escuchado?</p>
</section>
<section id="cada-santo-con-su-milagro" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="cada-santo-con-su-milagro">Cada santo con su milagro</h2>
<p>Mi abuela peregrinaba a Lo Vásquez. Mi madre le rezaba a San Expedito. Yo soy apóstol de San Bielsa y le prendo velitas al Omeprazol.</p>
</section>
<section id="rudy-de-loncoche" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="rudy-de-loncoche">Rudy de Loncoche</h2>
<p>Cuando cuando viajábamos con mi abuelo, cada lugar tenía una historia: acá vivía Fulano, acá trabajaba Mengano, ahí se mató Zutano. Muchas veces pensé en sentarme con él, escuchar y anotar cada una de sus historias. Pero me daba susto. Pensaba que esas anécdotas eran como el pelo de Sansón o el talón de Aquiles. Al escribirlas, él perdería esa magia inexplicable que lo había protegido de accidentes y operaciones. Tantos viajes al médico que ya había perdido la cuenta. Al final, la muerte se lo llevó igual y sólo me quedaron algunas de sus más famosas historias.</p>
</section>
<section id="gol-o-penal" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="gol-o-penal">Gol o penal</h2>
<p>Dos mochilas marcan el arco de un equipo. Los sin polera delimitan el suyo con 2 montones de ropa. Nadie mira la hora. La calle tiene sus reglas. El partido sólo termina cuando el perdedor concede la derrota.</p>
</section>
<section id="gustavo-adolfo-se-revuelve-en-su-tumba" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="gustavo-adolfo-se-revuelve-en-su-tumba">Gustavo Adolfo se revuelve en su tumba</h2>
<p>¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Y tras consultar la wikipedia, te respondo. Poesía es un género literario considerado como una manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Dices que mi modernidad mata el romanticismo. No te compartiré mi excel con la tasa de divorcios, ni mi listado de pros y contras del matrimonio. La decisión fue fácil de evaluar pero difícil de tomar. Una lágrima que no puedo contener, de 0.25 ml, corre lenta por mi mejilla mientras te alejas para siempre.</p>
</section>
<section id="santiago-en-150-palabras" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="santiago-en-150-palabras">Santiago en 150 palabras</h2>
<p>Sentado-al-computador,-el-escritor-descubrió-que-podía-escribir-cuentos-para-Santiago-en-más-de-cien-palabras. Simplemente/tenía/que/reemplazar/los/espacios/por/otro/símbolo,/y/eso/confundía/al/sistema/de/postulación. No&amp;gritó&amp;eureka&amp;ni&amp;salió&amp;corriendo&amp;desnudo&amp;de&amp;la&amp;bañera. Pensó_que_gracias_al_descubrimiento_todo_sería_más_fácil_al_no_tener_límites_para_su_escritura. Sin<sup>embargo,</sup>y<sup>tras</sup>varios<sup>días</sup>sentado<sup>frente</sup>al<sup>computador,</sup>la<sup>página</sup>seguía<sup>en</sup>blanco<sup>y</sup>su<sup>historia</sup>seguía<sup>sin</sup>escribirse. Llevaba<em>tanto</em>tiempo<em>solo</em>y<em>encerrado</em>que<em>carecía</em>del<em>ingrediente</em>principal:<em>recuerdos</em>con<em>los</em>cuales<em>tejer</em>una*historia. Todo+lo+recordaba+lejano+y+difuso,+como+una+foto+antigua+cubierta+con+una+fina+capa+de+polvo+gris. Ya·no·recordaba·la·risa·de·los·niños·en·el·parque,·las·bromas·de·una·noche·de·tragos·con·los·amigos,·la·pasión·de·un·romance,·o·un·simple·paseo·sin·rumbo·bajo·los·árboles. Y sin historia que contar, su descubrimiento nunca llegó a ser conocido.</p>
</section>
<section id="examen" class="level1">
<h1>Examen</h1>
<p>Sin poderlo evitar, miro de nuevo por la ventana de la biblioteca. Afuera llueve. El mar azota la costa. Adentro, apilo libros de métodos estocásticos sobre mi escritorio. Y aunque todo invita a la emoción y trato de descansar, no puedo evitar pensar ¿caerán las gotas probabilísticamente determinadas?</p>


</section>

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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2021-05-14-story-microcuentos-2021.html</guid>
  <pubDate>Fri, 14 May 2021 04:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Los Tres Príncipes de Serendip</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
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  <description><![CDATA[ 




<p>Érase una vez, en el reino de Serendip, un sabio y poderoso rey llamado Giaffer. Tenía tres hijos a los que amaba mucho, y quería dejarles, no sólo su reino, sino que todos los conocimientos y virtudes que debían tener los gobernantes de un gran reino. Así que reunió a grandes eruditos de todo su reino, cada uno con una especialidad diferente, y los puso como tutores de sus hijos. El rey pidió a cada uno que instruyera a los príncipes tan bien que cualquier experto que los encontrara reconocería de inmediato quién era su maestro. Y así lo hicieron los tutores.</p>
<p>Debido a que todos los príncipes eran muy inteligentes, les llevó poco tiempo convertirse en expertos en ciencia, lenguaje, filosofía y todas las demás materias que estudiaron, y pronto estaban mucho más informados que cualquier otro joven príncipe o noble del mismo país, edad y rango. Los tutores informaron al rey sobre el gran progreso que habían hecho los príncipes. El rey estaba un poco escéptico de que los príncipes pudieran haber adquirido tanto conocimiento tan rápido, así que decidió ponerlos a prueba.</p>
<p>En reunión privada con su hijo mayor, el rey le dijo: “Hijo mío, sabes cuánto tiempo he gobernado este reino y cuánto me he esforzado por cuidar a mis súbditos y gobernarlos con amor y misericordia, así como con justicia. Pero ahora estoy envejeciendo y siento que es hora de concentrarme en mi viaje al otro mundo. He decidido retirarme a un monasterio, para pasar el resto de mis días meditando y orando por mis pecados. Eres mi hijo mayor, y por eso te dejo el reino.”</p>
<p>El hijo mayor se inclinó ante su padre y dijo: “Padre y rey mío, aunque comprendo sus deseos, sé que todavía puede gobernar bien este reino y, con la gracia de Dios, oraré para que pueda hacerlo por muchos más años. Aunque estoy dispuesto a obedecerle en todo lo que me pida, mientras usted esté vivo y saludable, no sería apropiado que yo lleve la corona. Sólo cuando asciendas a tu merecido lugar en el cielo, me ocuparé del reino y trataré de gobernar con tanta sabiduría y justicia como tú”.</p>
<p>El rey estaba complacido con la respuesta de su hijo, que mostró sabiduría y humildad. Pero ocultó sus sentimientos y le dijo a su hijo que se retirara. Luego llamó a su segundo hijo y le hizo la misma propuesta. El segundo hijo también se negó y agregó: “¿No debería mi hermano mayor ser el gobernante después de ti?” El rey volvió a ocultar sus sentimientos y llamó a su tercer hijo, quien también se negó, recordándole a su padre que sus dos hermanos mayores tenían precedencia en el trono antes que él.</p>
<p>El rey estaba satisfecho con los aprendizajes de sus hijos. Decidió que, para completar su educación, los haría viajar por el mundo para que tuvieran experiencias de la vida real además de los conocimientos adquiridos de los libros y sus maestros. Llamó a sus hijos y fingiendo estar enojado, les dijo: “Me han desobedecido y se negaron a mis deseos. Están expulsados del reino. Salid.”</p>
<p>Los príncipes estaban sorprendidos y herido, pero amaban a su padre, y él era el rey, así que los tres recogieron algunas cosas y dejaron el reino. Continuaron viajando hasta llegar a otro reino, gobernado por un gran emperador llamado Beramo. Mientras viajaban por la carretera hacia la capital imperial, se encontraron con un comerciante cuyo camello se había escapado. El comerciante preguntó a los príncipes si habían visto su camello en el camino.</p>
<p>El primer hijo le preguntó: “¿Tu camello estaba ciego de un ojo?”</p>
<p>“Pues sí,” dijo el hombre.</p>
<p>“¿Y le faltaba un diente?” preguntó el segundo hijo.</p>
<p>“Sí”, dijo el hombre.</p>
<p>“¿Y también estaba cojo?” preguntó el tercer hijo.</p>
<p>“¡Sí!” el hombre dijo.</p>
<p>“¿Su camello tiene una carga de mantequilla en un lado y una carga de miel en el otro?” preguntó dijo el primer hijo.</p>
<p>“¡Así es!”, contestó el comerciante.</p>
<p>“Además, lleva a una mujer en la espalda”, dijo el segundo hermano.</p>
<p>“Y ella está embarazada”, agregó el tercer hermano.</p>
<p>“Sí, ese es mi camello y mi mujer” dijo el hombre.</p>
<p>“Pues no lo hemos visto” dijeron los príncipes y continuaron su rumbo.</p>
<p>El comerciante pensó que la única forma en que los hermanos podrían haber sabido tanto sobre el camello desaparecido que lo hubieran robado y escondido ellos mismos. Entonces el hombre fue al juez, acusando a los hermanos de haberle robado su camello, y el juez hizo que los arrestaran y los metieran en la cárcel. Al día siguiente, el propio emperador escuchó el caso y los condenó a muerte.</p>
<p>Por suerte para ellos, alguien encontró al camello y la mujer, dando aviso al comerciante. El hombre volvió a la corte y con humildad reconoció haber encontrado su camello y que los tres hombres eran inocentes. El emperador los hizo soltar y los llamó a su presencia. Preguntó a los hermanos cómo habían conocido tantos detalles sobre un camello que nunca habían visto.</p>
<p>El primer hermano dijo: “Me di cuenta de que la hierba sólo se había comido en un lado del camino, aunque la hierba del otro lado era de mejor calidad. Así que llegué a la conclusión de que el camello no debía ver bien del lado del camino donde la hierba era buena”.</p>
<p>El segundo hermano dijo: “Me di cuenta de que entre la hierba estaba cortada a ras, pero que quedaban algunas briznas completamente sin morder, por lo que el camello debía tener un diente faltante”.</p>
<p>El tercer hermano dijo: “Y supe que el camello debía estar cojo, porque observé las huellas de tres patas de camello junto con la huella de un pie que se arrastraba”.</p>
<p>El emperador estaba asombrado e impresionado, y quería saber más. “¿Cómo supieron los otros detalles?” les preguntó.</p>
<p>El primer hermano dijo: “Supuse que el camello debe llevar mantequilla por un lado y miel por el otro, porque en un lado del camino noté un rastro de hormigas, que aman la grasa, y en el otro lado noté un gran número de moscas, que aman la miel”.</p>
<p>El segundo hermano dijo: “Supuse que el camello llevaba a una mujer, porque en un momento vi marcas que indicaban que el camello se había arrodillado, y cerca vi una pequeña huella humana, que podría ser una mujer o un niño. Había orina cerca, y cuando la olí, sentí un arrebato de lujuria, así que estaba seguro de que la huella debía ser la de una mujer”.</p>
<p>El tercer hermano dijo: “Y supuse que la mujer debía estar embarazada, porque vi huellas de manos, lo que indica que la mujer tenía que ayudarse a levantarse con las manos después de orinar”.</p>
<p>El emperador quedó tan impresionado con la inteligencia y las habilidades de observación de los hermanos que les rogó que se quedaran como sus invitados por un tiempo. Les proporcionó las mejores habitaciones del palacio, y todos los días se entretenía con ellos, discutiendo una variedad de temas diferentes y disfrutando de su inteligente conversación.</p>
<hr>
<p>Traducido y editado con libertad de esta versión del cuento en inglés: <a href="https://multoghost.wordpress.com/2018/05/03/the-three-princes-of-serendip-and-the-one-eyed-camel/">link</a>.</p>
<p>Este cuento persa es considerado uno de los primeros cuentos de deducción lógica. En <a href=""></a> comento más al respecto.</p>



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  <category>policial</category>
  <category>cuento</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2021-01-22-post-tres-principes-serendip.html</guid>
  <pubDate>Fri, 22 Jan 2021 03:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Crimen a la carta</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2020-11-20-story-taller-narrativa-policial-crimen-a-la-carta.html</link>
  <description><![CDATA[ 




<p>Felipe terminó de leer su cuento y se produjo un silencio incómodo. El taller de narrativa policial cerraba la última clase con las lecturas de los alumnos, y varios habíamos compartido nuestras historias. Me alegré de haber leído mi relato antes que él; todavía sentía la respiración agitada y la adrenalina, y me habían dado buenas ideas para mejorar el suspenso. Felipe era uno de los integrantes del taller que me causaba más curiosidad: en algunas clases participaba de manera activa, cercana y chispeante, mientras que en otras evitaba participar aunque se veía atento a todo lo que se comentaba. No sabíamos mucho de él, no quiso comentar su profesión o trabajo, y solo dijo que estaba desde siempre obsesionado con las novelas policiales. El silencio tras la lectura se prolongó tanto que por un momento pensé que mi internet estaba fallando de nuevo. En la clase anterior mi computador se había quedado pegado dos veces, pero esta vez el internet no era el problema ahora. Podía ver como algunos de los asistentes parpadeaban o se acomodaban en sus asientos. Creo que nadie se atrevía a decir lo evidente: el cuento, sencillamente, no había sido bueno. La trama no se sostenía, era rebuscado y sobre todo, estaba muy mal narrado. En resumen, la historia de Felipe era plana y sin adornos: 2 detectives jugaban un juego de mesa mientras discutían su último caso: un envenenamiento por cianuro. Inicialmente se había sospechado suicidio, porque la víctima vivía sola y no recibía visitas, pero después las pistas revelaban que el veneno había llegado en una comida entregada por Uber Eats. De la historia había tan poco por rescatar que incluso la profesora se veía incómoda, buscando las palabras para dar algún comentario alentador:</p>
<p>- Tiene potencial, Felipe – le dijo – hay, ehhm, ideas novedosas ¿Tú eres de Rancagua, verdad? Quizás podrías situar las escenas en algún lugar que conozcas bien de Rancagua, para describir un ambiente de manera más realista.</p>
<p>La sugerencia no era descabellada. Felipe no había descrito donde estaban los personajes. La historia sólo decía que estaban jugando alguna especie de juego de mesa, pero nada indicaba el año o la hora, si era una casa, departamento o cuarto de hotel. Toda la historia estaba narrada de manera demasiado directa. Para peor, los personajes rayaban en el cliché, unas copias nada disimuladas de Sherlock y Watson. Más que un cuento, parecía un recetario de crimen paso a paso.</p>
<p>- ¿Qué piensa el resto de la clase? - preguntó la profesora, buscando apoyo en el grupo.</p>
<p>Yo ya sabía que el primero en opinar sería Alejandro. Era ese tipo de personas que no tenía problema en interrumpir y dar su opinión con lujo de detalles, aunque alguien más ya estuviera hablando, como ya había comprobado en las sesiones anteriores.</p>
<p>- Felipín, Felipín – dijo Alejandro – ¿Por donde empiezo? Primero que nada, ¿Por qué los detectives tienen que estar jugando a ese juego de mesa desconocido? ¿Cómo se llamaba?</p>
<p>- El juego se llama go, Alejandro. – le contestó Felipe con un tono que no escondía su molestia – Es un juego milenario, de origen japonés. Los jugadores van colocando alternadamente sus fichas de color blanco o negro, y gana quien logra dominar una mayor superficie.</p>
<p>- Me parece que es una mala elección poner un juego que resulta desconocido y que además no se explica bien - le asestó Alejandro.</p>
<p>Felipe suspiró profundamente. No parecía incómodo; todavía miraba fijamente la pantalla. Más bien parecía cansado, quizás arrepentido de habernos compartido su cuento. Hizo una pausa, y le respondió sobre que el juego de la historia es una metáfora de la competencia entre policías y ladrones. Cada nueva tecnología abre nuevas posibilidades de crímenes. Se crean las impresoras 3d y al rato ya existen modelos para imprimir las piezas para armar una pistola. Se crean las redes sociales y al segundo aparecen los perfiles falsos y el bullying. Es una carrera sin fin. Es interesante ver cómo van apareciendo nuevos tipos de crímenes que antes no eran posibles.</p>
<p>- Ya veo, el concepto no es taaaaaan malo una vez que lo explicas – concedió Alejandro - pero no es nada de lo que cuentas en tu historia, sólo dices que juegan ese juego de mesa, nada del trasfondo. Por otra parte, no se entiende bien el crimen. ¿Cómo logró obtener la password de su cuenta de Uber Eats para saber exactamente lo que había ordenado y sustituirla?</p>
<p>- No me pareció interesante contarlo – respondió Felipe – pensé que sería muy obvio. Existen muchas formas de conseguir una contraseña. La manera más fácil de conseguir una es, por ejemplo, armar un sitio web con alguna promesa vacía a todas personas que se hagan una cuenta. La gran mayoría de las personas son tan flojas que usan una única contraseña para todas sus plataformas en internet: facebook, instagram, correo, banco, zoom, etc.</p>
<p>Varias de las pequeñas caras en mi pantalla abrieron los ojos sorprendidos, lo que me hizo pensar que no era el único que se había sentido identificado. En efecto, bastaba que cualquiera de los cientos de sitios que usaba fuera falso o hubiera sido hackeado para comprometer todas mis cuentas. Tendría que al menos tener claves distintas para mis bancos, pensé.</p>
<p>- ¿Alguien más quiere comentar? – preguntó la profesora - ¿Qué opina nuestro experto?</p>
<p>El experto era un prefecto general de la PDI que apoyaba en algunas de las clases. En situación de retiro, como aclaraba él. Sus comentarios eran esperados con ansias. No era del tipo de personas que se iban con rodeos, y sus aclaraciones técnicas del sitio del suceso nos habían ayudado muchísimo a dar veracidad a los relatos. Bueno, a casi todos los relatos.</p>
<p>- Otras personas pueden emitir un juicio más certero que el que yo podría entregar sobre la calidad literaria. Me referiré por tanto a los aspectos técnicos de la narración, donde existe un error cuando se habla de la comparación de huellas digitales que permite resolver el crimen. Felipe, le recuerdo que huellas dactilares son aquellas marcas involuntarias dejadas por la sudoración y grasa de las yemas de los dedos, mientras que las impresiones dactilares corresponden al registro voluntario de éstas. No se comparan huellas dactilares, se compara una huella dactilar con una impresión dactilar - sentenció el ex-prefecto.</p>
<p>A pesar de verlo en un recuadro pequeño de mi pantalla, podía notar que Felipe cada vez estaba más rígido y concentrado. Como su cuento, era difícil leer sus emociones; no podría decir que se veía incómodo, pero tampoco parecía contento. Claramente no esperaba este tipo de comentarios. Por mi parte, más que los comentarios anteriores, me parecía que la historia tenía un gran problema.</p>
<p>- Felipe, hay algo que no entiendo – le dije - por lo que entendí del cuento, el criminal no conocía a la víctima. ¿Porqué se cometía entonces el crimen? ¿Porqué lo había elegido entre otras personas? ¿Cuál era el motivo?</p>
<p>- ¿Y por qué debería existir un motivo? - me respondió - podría haber elegido a cualquier persona de las que había conseguido una contraseña válida. Un móvil no es necesario – me respondió con una voz cada vez más impersonal – un criminal sin móvil tiene menos razones para ser descubierto. Un verdadero criminal no necesita más motivo que probar que puede hacerlo sin que lo atrapen.</p>
<p>- Pero eso es poco satisfactorio para el lector – intervino la profesora – es demasiado plano. No existe un arco argumental ni cierre a la historia. La novela policial no es una competencia de quién puede crear el crimen perfecto. Existe una historia porque el crimen quiebra la normalidad y racionalidad. El mundo del policial es oscuro, visceral, violento, irracional. El detective resuelve el crimen de una manera lógica y así restituye el orden. Se necesita ese contraste, ese juego de sombra y luz. Si todo es lógico, limpio, ordenado, no existe una restitución. El crimen podría volver a cometerse.</p>
<p>- Quizás tienes razón – le respondió Felipe – quizás literariamente no es atractivo. Pero la realidad no tiene porqué ser literalmente atractiva. El verdadero crimen es cien por ciento intelectual, no es pasional ni visceral. Pero no lo entenderían – insistió. Y luego colgó.</p>
<p>Hubo otro largo silencio incómodo. Nos miramos sin decir qué decir. Hubo algunas risas nerviosas, y la profesora le pidió al siguiente tallerista que leyera su relato. Pero algo se había quebrado en la dinámica del grupo. Noté que todos estaban más reservados, incómodos, y terminamos la sesión antes de lo normal. Traté de ignorarlo durante los días siguientes, pero me sorprendía a momentos pensando en la historia y en el comportamiento de Felipe en el taller. Algo me causaba preocupación. Una semana más tarde en la prensa apareció la noticia: un caso de envenenamiento por cianuro en Rancagua, que se sospechaba entregado por un Uber Eats. El primero de una serie de muertes sin sentido. Puedo asegurarles que no hay nada tan perturbador como haber conocido a un asesino serial. Parecen personas normales.</p>



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  <category>escritura</category>
  <category>cuento</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2020-11-20-story-taller-narrativa-policial-crimen-a-la-carta.html</guid>
  <pubDate>Fri, 20 Nov 2020 03:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Trabajando en el SML</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2020-10-24-story-taller-narrativa-policial.html</link>
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<p>La puerta del vagón de metro se abre puntualmente a las 9:37 pm en la estación Puerto. Sergio espera tranquilamente, y sube en los últimos segundos, como si diera lo mismo quedarse o ir a algún sitio. No recuerda haber tenido un día tan difícil como el de hoy, y todavía le falta al menos una hora para llegar a casa. No es necesario esperar mucho tiempo para que comience la venta informal de alfajores y cuchuflís caseros, sánguches de jamón-queso o hamburguesas veganas. Sergio sabe que tendrán que pasar algunas horas y al menos un vaso de alcohol antes de que su estómago se recupere. Hoy ha sido un día particularmente intenso en el Servicio de Medicina Legal de Valparaíso. Comenzó su turno de 12 horas a las 8 am con los borrachos del puerto. Normalmente esos casos llegan durante la noche y se analizan antes de su turno. Esta vez y como ha sido la tónica de los últimos meses, el trabajo se acumula y desborda al turno que sigue. Pero no ha sido eso lo que le ha revuelto el estómago. Ya se ha acostumbrado al hedor a alcohol, orina y mierda, a sus cuerpos desangrados tras peleas callejeras o bañados en vómito en un último reflejo del cuerpo antes de rendirse a la intoxicación. Tampoco lo afectaron los otros cuerpos destrozados que llegaron durante el día: el abuelo, el atropellado, quemados y un largo etcétera. El día no había sido distinto de cualquier otro en la morgue hasta el cuerpo de esa adolescente de 12 años que llegó a las cuatro de la tarde. La morgue. Nunca le gustó ese nombre. Como francés. Como el tatuaje que tenía esa chica muerta cuya imagen sobre la tabla de autopsia todavía le perturbaba: Aujourd’hui. ¿Porqué una palabra tan larga cuando un simple “hoy” hubiera bastado, y sobre todo porqué el tatuaje era evidentemente tan reciente?</p>
<p>Trata de no pensar y no recordar. Mira la gente que subía y bajaba del vagón. Envidia su despreocupación y alegría. Desde que había comenzado su trabajo como asistente de médico de autopsia, se sentía cada vez más solitario y apartado. Aunque antes de salir del SML ya se había dado un baño completo y refregado con jabón después de su turno, y está usando ropa completamente distinta, siente todavía el olor a muerte pegado a sus fosas nasales. Sergio busca indicios de que ese olor no está solo en su cabeza. Examina los gestos de los pasajeros que rehúyen el contacto visual, no por lo que huelen, sino por esa mirada vacía y tenebrosa que los intimida. Trata de no seguir pensando en aquello, pero la fragilidad del cuerpo humano le es aterradora: el cuerpo, a pesar de su exterior pulcro y limpio, no es más que una piñata de sangre, músculos y vísceras en un equilibrio químico primario. Cuántas veces no le había tocado abrir un cadáver producto de un accidente para descubrir un cáncer que también lo hubiera matado en menos de un año. Sin embargo, las personas siguen su día a día sin la preocupación de las innumerables maneras que tienen de morir. Miraba sus caras, pensando que con seguridad alguno de ellos estaría en el frío mesón metálico de la autopsia antes de que terminara el año. Se preguntaba si ese cinismo y frialdad desaparecería en algún momento, o si ya había tomado un camino en el cual ya no había vuelta atrás. La ignorancia es felicidad, pensaba, y cuanto daría por olvidar esas imágenes que volvían sin remedio a su cabeza.</p>



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  <category>escritura</category>
  <category>cuento</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2020-10-24-story-taller-narrativa-policial.html</guid>
  <pubDate>Sat, 24 Oct 2020 03:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Microcuentos 2020</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2020-10-01-story-microcuentos-2020.html</link>
  <description><![CDATA[ 




<section id="cocina-neoliberal" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="cocina-neoliberal">Cocina neoliberal</h2>
<p>Sale humo del sartén, donde trato de freir los huevos en las lagunas disparejas de aceite. La olla de arroz, inestable sobre el fuego, se cocina de manera desigual. Tengo que cocinar con ese molesto clic-clac de las cucharas de metal. Pero no hay remedio, es el resultado de salir a cacerolear cada día hasta la cuarentena. La vida a veces, y sobretodo últimamente, nos pone aprueba.</p>
</section>
<section id="cana" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="cana">Cana</h2>
<p>Todavía escucho el ruido de pasos y metales por las noches. Pagué mi deuda con la sociedad, pero no con Dios. Apenas salí de prisión, estuve obligado a encerrarme a hacer cuarentena por varios meses más.</p>
</section>
<section id="gatos" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="gatos">Gatos</h2>
<p>Después de extensos y precisos cálculos matemático, y considerando la cantidad de pelo que encuentro en la cama, las sillas, detrás de muebles y por todos lados, puedo decir que en esta casa viven al menos 17 gatos, y no los 2 que me quieren hacen creer.</p>
</section>
<section id="la-feria" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="la-feria">La feria</h2>
<p>Los sábados me levanto temprano. Entre las 7 y las 8 de la mañana se vive el tras bambalinas de la feria. El casero del champiñón que estuvo precioso dos meses pero nunca dijo porqué. Los caseros que perdieron a una hija de cáncer. La nueva casera del jugo de granada que se separó de Albert - al que llamamos de cariño Einstein. La casera que cada semana me avisa si trae maracuyá. Y el casero con la talla siempre a flor de piel y experto comerciante gritando <em>“Lleve el Kale, tiene más propiedades que’l hijo ’e la Bachelé”</em>.</p>
</section>
<section id="el-regalo-de-cumpleaños" class="level2">
<h2 class="anchored" data-anchor-id="el-regalo-de-cumpleaños">El regalo de cumpleaños</h2>
<p>Siempre había sido entretenido que todos en la casa - mis papás, mi hermana y yo - estábamos de cumpleaños en abril. La primera festejada fue mi mamá, y entre todos nos esforzamos en comprarle una caja grande de esos chocolates finos. Días después nos pilló la cuarentena, sin posibilidad ni dinero para comprar más regalos. El segundo cumpleañero, mi hermana, recibió la misma caja, pero con menos de la mitad de los chocolates. Sólo espero que en mi turno, el último de todos, me llegue ese bombón de chocolate blanco y maracuyá que tanto anhelo.</p>


</section>

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  <category>escritura</category>
  <category>microcuentos</category>
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  <pubDate>Thu, 01 Oct 2020 03:00:00 GMT</pubDate>
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  <title>Cocodrilito aprender a ir al baño</title>
  <dc:creator>sebastiandres </dc:creator>
  <link>https://sebastiandres.xyz/stories/2019-01-01-story-cocodrilito-va-al-bano.html</link>
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<p>En una pequeña casita, en medio del África, vivían Papá Cocodrilo y Cocodilito. Papá Cocodrilo ya no se acordaba si Cocodrilito tenía 2 ó 3 años, pero sí sabía que ya era hora que fuera sólo al baño. Ya lo habían intentado antes, sin buenos resultados. Pero esta vez si les resultaría. Así que decidieron que Cocodrilito no usaría más pañales. Papá Cocodrilo no quería dejar solito a Cocodrilito en su primer día sin pañales, pero tenía que ir a cazar el almuerzo del día. No tuvo más remedio que decirle: Cocodrilito, si te dan ganas de hacer caca, grita muy fuerte, para que yo te escuche desde lejos. Y Cocodrilito preguntó: ¿Y qué tengo que gritar, papito? Y Papá cocodrilo le dijo: ¡Tienes que gritar, los más fuerte que puedas, caca, papá, caca! Así yo podré venir a ayudarte. Y entonces Papá Cocodrilo, se fue de la casa a cazar.</p>
<p>Cocodrilo llevaba esperando una hora, inmóvil y escondido en el lago. Esperaba que se acercara una cebra sedienta a tomar un sorbo de la refrescante agua. Y estaba a punto de atacarla cuando escucho a Cocodrilito gritar: ¡¡¡CACA, papá, CACA, papá, CACA!!! Y papá Cocodrilo se apuró en llegar a casa. No atacó a la cebra. No tenía tiempo. Y venía tan apurado, que no se dio cuenta de las raíces del árbol y se tropezó. CRASH PUM OUCH AAAAAY!!! A Papá Cocodrilo se le cayeron 2 dientes. Pero se levantó, y siguió corriendo, hasta que llegó cerca a su casa, con una gran sonrisa de cocodrilo pensando que Cocodrilito había aprendido muy rápido y solito ir al baño. Y Cocodrilito le repitió: ¡CACA, papá, CACA, papá, CACA! CACA…HUATES.¡Se me cayeron los cacahuates que estaba comiendo! ¿Quéeeeeeeeee? - preguntó Papá Cocodrilo. Mira papá, se me cayeron al suelo los cacahuates que estaba comiendo- le dijo cocodrilito. Pero, pero, pero - dijo Papá Cocodrilo - yo estaba a punto a punto de atrapar una cebra, y pensé que me llamabas para ir al baño. Nooo, papá, sólo te quería contar de los caca.. huates. Bueno, dijo papá, me voy a seguir cazando nuestro almuerzo. Llámame solo cuando sea necesario ¿bueno? Y se fue nuevamente a cazar.</p>
<p>Cocodrilo ya no quiso cazar en el lago. Muy peligroso, se dijo a sí mismo, y se fue a cazar al tranquilo río que estaba más cerca de la casa. Se escondió entre los matorrales y espero que se acercara una nueva presa. Pasaron los minutos, y los minutos, y muchos minutos más… hasta que por fin, llegó una jirafa. ¡Qué suerte que tengo! - dijo Papá Cocodrilo. Esta presa está mejor que la cebra. Y estaba a punto de saltar sobre el largo cuello de la jirafa cuando escucho a Cocodrilito: ¡¡¡CACA, papá, CACA, papá, CACA!!! Esta vez sí, se dijo Papá Cocodrilo, y nuevamente se apuró en llegar a casa. Venía tan apurado y preocupado, que no se dió cuenta que un puercoespín se había atravesado en su camino. Y por si no fuera poca su mala suerte, no sólo pisó el puercoespín y sus espinas que se le enterraron en los pies, sino que perdió el equilibrio y cayó sobre un cactus. CRASH PUM OUCH AAAAAY!!! Papá Cocodrilo se levantó de un brinco, se sacó cincuenta espinas de los pies, las manos y su hocico, y corrió rápidamente hasta llegar a su casa.</p>
<p>¡¡¡CACA, papá, CACA, papá, CACA!!! ¡Una caca-túa se comió los caca-huates que se me habían caído al piso! Pero, pero, pero - dijo Papá Cocodrilo - ¡yo estaba a punto de atrapar una jirafa para comer! Pensé que esta vez sí que me llamabas para ir al baño. Nooo, papá, sólo te quería contar de la caca.. túa que se comió los caca.. huates. Bueno, dijo Papá Cocodrilo, seguiré cazando. Esta vez sí, llámame sólo cuando sea necesario, ¿vale?</p>
<p>Cocodrilo ya no quería cazar en el lago ni el río. Y se fue a cazar a la cascada. Sabía que había un elefante que siempre iba a tomar agua en la cascada. Papá Cocodrilo subió la ladera y esperó al elefante en la cima de la cascada. Esperó y esperó, esperó y esperó un rato, hasta que al fin, llegó el Elefante. Con su prima Elefanta y su papá Elefantón. Que suerte tengo -dijo Papá Cocodrilo- esto es incluso mejor que una cebra y una jirafa juntas. Cazar tres elefantes en un mismo día, tendremos un banquete. Y se acercaba sigilosamente, cuando de repente escuchó: ¡¡¡CACA, papá, CACA, papá, CACA!!! Y al escuchar a Cocodrilito se distrajo, y se resbaló, y cayó por la cascada. CRASH PUM OUCH AAAAAY!!! Con tan mala suerte, que cayó sobre papá Elefantón, que era famoso por su mal genio y su fuerte patada. PUM OUCH AAAAAY!!!! Un fuerte patadón de Elefantón lo levantó por los aires y llegó directo a su casa. Papá Cocodrilo se levantó, sin 2 dientes, todavía con algunas espinas, todo rasguñado y moreteado, y le preguntó a Cocodrilito: ¿Ahora sí, Cocodrilito? ¿Vamos al baño? No papá, cáca-ras, papá, las caca-túa comió cacahuates y dejó cáca-ras en el piso. ¡¡¿¿QUEEEEE??!! -dijo el papá- estaba a punto de cazar 3 elefantes. Y además, no se dice cácara hijo, se dice, cáscara. Ahhh - dijo cocodrilito - cáscaras.</p>
<p>Papá - dijo cocodrilito - ahora sí necesito ir al baño. ¿A hacer caca? dijo papá. Ay, papá, no seas vulgar, digámosle número dos.</p>



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  <category>escritura</category>
  <category>cuento</category>
  <guid>https://sebastiandres.xyz/stories/2019-01-01-story-cocodrilito-va-al-bano.html</guid>
  <pubDate>Tue, 01 Jan 2019 03:00:00 GMT</pubDate>
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